ALGUNOS RETOS DE LOS ADOLESCENTES
Mónica, Joan y Albert son tres
jóvenes de 14 años que cursan 3º de la ESO en una escuela de Badalona. Son
buenos estudiantes y dedican su tiempo libre al deporte, estudiar inglés y
quedar con sus amigos. Aparentemente, son adolescentes felices con estilos de
vida saludables y bien dirigidos, seguramente fruto del esfuerzo de sus
respectivos padres por ofrecerles una buena educación desde pequeños.
Con todo, charlar con ellos acerca de la etapa vital que están viviendo sirve para darse cuenta que hasta los adolescentes más estables, aquellos que no encajan con el estereotipo que la sociedad tiene de los jóvenes de entre 12 y 18 años aproximadamente, saben muy bien a qué retos se enfrentan en esta fase de su vida y experimentan numerosas presiones por encajar y prosperar entre sus iguales. Estos son algunos de estos retos:
Con todo, charlar con ellos acerca de la etapa vital que están viviendo sirve para darse cuenta que hasta los adolescentes más estables, aquellos que no encajan con el estereotipo que la sociedad tiene de los jóvenes de entre 12 y 18 años aproximadamente, saben muy bien a qué retos se enfrentan en esta fase de su vida y experimentan numerosas presiones por encajar y prosperar entre sus iguales. Estos son algunos de estos retos:
Encaja con los demás
Ser diferente es un riesgo que no
nos podemos permitir, porque nos expone demasiado y podemos ser objeto de
burlas, de insultos… Hemos de vestir, hablar, pensar y actuar como la mayoría
de nuestros iguales, porque sólo así seremos aceptados como uno más de grupo y
sólo entonces podremos aspirar a la tan ansiada popularidad. Ser popular parece
la fórmula del éxito, la manera definitiva para conseguir todo lo demás.
Define tu identidad
¿Quiénes somos? ¿Qué nos gusta,
qué no nos gusta? Aunque deseamos parecernos a los demás, no podemos negar que
también queremos saber qué nos hace diferentes. La música, los hobbies, la
ropa, el estilo… son cosas que tenemos que explorar para definir quiénes somos.
Los hay que arriesgarán con estilos atrevidos y harán de ellos su sello de
identidad, mientras que otros decidirán ser más conservadores y mantener un
estilo estándar.
Deja de depender de tus padres
¡Ya no somos niños! Nuestros
padres nos quieren, sí, pero no parecen entender muy bien que ahora ya tenemos
edad para tomar nuestras propias decisiones, aunque les parezcan equivocadas.
Es difícil mantener el equilibrio entre ser como tenemos que ser para encajar y
ser como nuestros padres quieren que seamos… Y este reto nos supone a menudo
discusiones o ambientes tensos con nuestros seres queridos. Ojalá simplemente
entendiesen que necesitamos libertad y nos la concediesen.
No podemos dejar los estudios
olvidados, o repetiremos curso. Por si no fueran pocas las preocupaciones que
ya tenemos, el instituto nos pone una presión importante con exámenes y
trabajos constantes. Y si dedicas mucho tiempo a estudiar, no tendrás tiempo
para todo lo demás: amistades, fiestas, experiencias… ¿cuándo harás todo esto
si no lo haces ahora? Detrás de este reto están las expectativas de nuestros
padres, que quieren que tengamos largas y prósperas carreras profesionales…
¡cuando la mayoría de nosotros no tenemos ni idea de qué queremos hacer el mes
que viene, cómo vamos a saber qué querremos hacer después del instituto!
Piensa en novios/as
Comenzamos a notar la presión por
fijarnos en los demás en un sentido diferente al de la amistad. Y también
notamos la presión por ser atractivos para los demás, ser considerados
potenciales parejas. Y ser atractivo con un cuerpo que cambia día a día no es
precisamente fácil… los hay que dedican a este reto muchísimos esfuerzos y
otros, en cambio, se inhiben y prefieren dejarlo para más adelante. ¡Pero la
presión es la misma para todos!
Conoce el mundo de los adultos
De pronto, muchas experiencias
que hace un tiempo parecían prohibidas se presentan al alcance de nuestra mano:
las fiestas, las drogas, el sexo, el alcohol… La curiosidad por experimentar
estas cosas es difícil de contener, y aunque nos hayan advertido de las
consecuencias, la mayoría de nosotros deseamos probarlas en primera persona
para saber lo que se siente. Y no podemos negar que atreverse a experimentar es
otra manera de ganarse el respeto de nuestros semejantes y ser popular.



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